Llega un día en que notas que te has hecho mayor. Vas a cenar y te pregunta el camarero ¿qué tomará la señora?, vas en el autobús y un chavalín te dice disculpe, te das cuenta de que los tíos que antes te miraban con ojitos ya no se fijan en ti. Tienes la edad indecible. Intentas acostumbrarte a la nueva situación, sabes que aún podría ser peor. Pero al final llega el día, es el día que definitivamente marca el fin de una etapa, la que tanto estabas disfrutando. En mi caso, que tengo "peterpan", no puedo explicar con palabras lo que significa cerrar la puerta de mi eterna adolescencia. Este es el día en que un conocido me ha dicho: ENHORABUENA.
Fin de una carrera luchando contra los elementos, haciendo dobletes, saliendo a los garitos de siempre (donde ahora solo hay jóvenes), llevando minifaldas y pantalones que aprietan. Y ahora ¿qué hago? La verdad es que no contaba con que esto me pasara, al menos no todavía. Pensaba que yo no...
La cosa es que normalmente en estas situaciones, es el dichoso conocido quien se sonroja por su metedura de pata, pero en mi caso no ha sido así, casi le tengo que pedir perdón yo! Porque el tema ha ido a peor, me ha cogido la mano izquierda (creo que sin mi permiso, ya no lo sé) y me la ha "leído"! Así, sin avisar. Lo que me ha dicho es tan curioso que voy a seguir pensando en ello. Solo puedo mandar un saludo a mis bisabuelas muertas hace más de veinte años y comprar unos décimos de lotería.
Fin de una carrera luchando contra los elementos, haciendo dobletes, saliendo a los garitos de siempre (donde ahora solo hay jóvenes), llevando minifaldas y pantalones que aprietan. Y ahora ¿qué hago? La verdad es que no contaba con que esto me pasara, al menos no todavía. Pensaba que yo no...
La cosa es que normalmente en estas situaciones, es el dichoso conocido quien se sonroja por su metedura de pata, pero en mi caso no ha sido así, casi le tengo que pedir perdón yo! Porque el tema ha ido a peor, me ha cogido la mano izquierda (creo que sin mi permiso, ya no lo sé) y me la ha "leído"! Así, sin avisar. Lo que me ha dicho es tan curioso que voy a seguir pensando en ello. Solo puedo mandar un saludo a mis bisabuelas muertas hace más de veinte años y comprar unos décimos de lotería.