Enciendo el ordenador y veo la foto como fondo de escritorio. El día ha sido muy largo, pero la foto me trae recuerdos del fin de semana, y me aleja de de mis preocupaciones de un trabajo que me absorbe cada uno de los días.
El sábado comenzó con una sobremesa que aún no he comprendido. Me descuidé y en un instante la mesa redonda para 3 personas en HRC, se convirtió en una extraña tertulia de 4 y después de 5. No entendía nada, una chica nerviosa en el diámetro opuesto. No necesitaba conocerte y ahora me persigues. El quinto miembro apareció de la nada, era casi transparente, Leli lo atrajo. Fue una visita fugaz, lo despachamos casi antes de que se sentara a la mesa. Otro descuido, y aparece una cámara de fotos. Quizás si logro ver esas fotos, creeré que aquello sucedió.
Y llegó la noche y nos íbamos de concierto. Mi vida es muy dura, porque después de mi jornada laboral, me queda el fin de semana para hacer la groupie, y eso no es fácil. El taxi nos paró en la puerta del antro. La cola era larga, intentamos entrar por la puerta de invitados, pero ni NV ni mi nueva amiga CR habían dado nuestros nombres al portero. Tuvimos que ir a la cola de los vulgares, y eso me enfurecía, así que insistí hasta que Pat y Leli se dejaron convencer para colarnos. Y eso nos sirvió para poder coger tres taburetes de la sala que debió ser en su día un cabaret. La gente entró después que nosotros, los íbamos mirando y al poco nos dimos cuenta, estaba el tío mánager de NV, ese que siempre le seguirá y que lleva gafas de sol de día y de noche, el que sólo mira a los hombres. Había una pareja de livianas tumbadas en uno de los sillones, no prestaban atención a ninguna cosa que pudiera suceder ni entre ellas, ni a su alrededor. Llegó también la pareja de antiguas, dos disfraces y un mismo peluquero de los años 50. Importantes, los ositos, pareja de enamorados cubiertos de pelo. Y entre esa fauna, nosotros. Me giré a mi mirar qué gente había detrás de mi, y allí estaba ella, CR, la miré y creo que ella se dio cuenta de que me entusiasmaba, así que salió corriendo, tenía que ir a cantar. Empezó el concierto con los que luego iban a ser nuestros amigos y el espectáculo siguió con las canciones de nuestros ídolos. Fue genial escuchar sus voces. Me perdí el final, la cola en el baño no perdona. Y acababa de empezar la noche. Lander, con su corbata de arañas que me enamoró. Boba, que aunque le dijimos que no habíamos venido a verle, nos invitó a ir a su concierto de Tarragona (somos groupies, así que en breve tenemos visita a la ex ciudad de mal vivir). No le convenció nuestro proyecto editorial, no debíamos parecer muy de fiar a esas horas. Ricardo? de qué me sonaba? Y pasaron fugazmete, NV con sombrerito y CR con su abrigo de piel y pelusa. Creo que al vernos salieron corriendo. En nuestro afán por crear la editorial, buscamos escritores allá por donde vamos, y allí estaba George, que sólo decía, "dejadme en paz, he venido sólo para ver a NV". Y Lander que antes de desaparecer con su viola y algo más hacia el camerino me decía "tengo miedo, estáis mal!". Hicimos la francesa, no debíamos llegar a Siroco. El taxi nos devolvió al hotel y a la mañana siguiente todo daba vueltas.
miércoles, 30 de enero de 2008
sábado, 5 de enero de 2008
EL RUIDO Y LA FURIA

No me voy a poder dormir si no saco un pensamiento que me persigue toda la noche. Es de nuevo una dualidad. Es el ruido y la furia, las ganas de no callar, las ganas de decirlo todo, no dejarte nada, ni un ápice, vomitarlo todo, manifestar todo tu ser, es la sensación de sentirte vivo. Viene ayudada por sustancias que puedes pagar, pero que no puedes comprar a partir de las 22. Frente a un extremo, siempre el opuesto, el círculo que se cierra, un extremo toca con el otro. Por ello, frente a la furia desatada, la contención, la callada, la virtud reprobada. Es la dualidad que nos persigue. En realidad somos dos piezas de un mismo puzzle.
Nunca pierdas tu estilo. Yo vigilaré el mío.
Más allá de tu endemoniada furia guardas el corazón más tierno. Protégelo, porque tendrás que enfrentarte a la oscuridad de la noche. Mientras, yo intentaré sobrevivir en mi silencio.
Pero no rompas el círculo, no te alejes de tu extremo, porque la mitad de tu razón te necesita.
jueves, 3 de enero de 2008
LA NOCHEVIEJA ES UN INVENTO DEL DEMONIO

Después de pasar un año explotando las noches del fin de semana en un antro sencillo y sin pretensiones, llega la nochevieja y decidimos de nuevo encerrarnos en el mismo local para poner en práctica toda nuestra experiencia y habilidades adquiridas allí a lo largo del año.
Ha sido duro, nos hemos esforzado en asistencia, no hemos fallado ningún fin de semana (bueno, sólo uno porque estábamos en el Zú y no llegábamos a tiempo). Hemos sido puntuales, sin falta antes de la 1,30. Hemos aprendido expresión oral, educación física, música clásica (concretamente violín) y música de siempre, nos sabemos la cinta de memoria, tres de Pau, un par de Fito, un poco de perreo... Hemos estudiado estadística, y antropometría. Y por supueso, ha sido el año de la literatura. Un sinfín de materias aprobadas con éxito.
Así que la nochevieja parecía el examen de final de curso. Llevábamos nuestros uniformes nuevos y nos habíamos preparado para la ocasión. Todo porque la última noche de cada año se tiene que recordar. Cuánta gente te ha estado preguntando qué harías esa noche año tras año, una vez pasada te han preguntado ¿qué tal tu nochevieja? y te cuentan lo que hicieron ellos, porque todo es superespecial. Como para que se te olvide... Y además, esa noche todo vale, es como en la Noche del Fuego.
Pero la última noche del año me enseñó algunas cosas importantes. Estuve practicando y descubrí que mover las alitas con los bracitos doblados y el cuello encogidito es la mejor manera para bailar, es aplicable a todos los estilos, todas las canciones, probadlo! Va a ser mi legado, bailar con las alitas! Aprendí a usar los palitos amarillos de luz. Recordé que siempre hay un par de alumnos que no se presentan al último examen. Lo más importante, que el Club Triángulo de los Imposibles nos dimos cuenta de que nos hemos hecho mayores, aunque pensándolo ahora unos días después, creo que lo que lo que nos pasa es que realmente no estamos hechos para ser mayores. Nos quedan muchas más noches hasta llegar a la última de este nuevo año y aún me quedan ganas de aprender.
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